Entre torsos bronceados
y sonrisas “Profidén”
Dos Hermanas ya prepara
un evento novedoso:
elegir al más hermoso,
al más apuesto aspirante
que, por ser más elegante,
fibroso y equilibrado
deslumbrará a los que estén,
entre torsos bronceados
y sonrisas “Profidén”. Todo va sobre exhibir,
poner en escaparate
tabletas de chocolate
de cuerpos a cual mejor,
que en traje o en bañador,
caminando o en posado
se propondrán sin reparo
sobre una especie de andén,
entre torsos bronceados
y sonrisas “Profidén”.
La belleza masculina
entendida como carne:
“¡¡Vean, vean, nunca antes
presentado en la ciudad!
¡Miren cuerpazo sin par!
¡Fíjense en la proporción
sin grasa y sin parangón,
de unos cuerpos cincelados
con mil horas de gimnasio
duros, fuertes como ven,
entre torsos bronceados
y sonrisas “Profidén…”!!
Se trata, pues, de una feria;
de un mercado de pellejo
con sus enemigos viejos
que gritan, si es que el mostrado
es un cuerpo de mujer.
Si es hombre, ya no es tan malo:
se elimina así el pecado
si se elimina el sostén,
y el mercado, no es mercado
entre torsos bronceados
y sonrisas “Profidén”.



























