
La XXIV Romería de la Patrona de Quintos transcurre con gran emoción
Ocho de la mañana y Montequinto despierta al estruendo de cohetes que auguran que este domingo es singular. “¡Es el día de la patrona de Quintos!” responde con gallardía desde el balcón de su piso una señora a un transeúnte extrañado por los silbidos de la pólvora. Tras las palabras del padre Ignacio Arias García y el sonar de las campanas, los romeros salen del templo y parten hacia su primera parada: los Padres Escolapios, que celebran su 450º aniversario. “Fundadores legítimos del barrio” como bien anuncia Francisco José Blanc Castan, párroco de la Iglesia, “la hermandad tiene un gesto simbólico: oración y rezo” en este emblemático lugar con los padres José Manuel y Enrique.
La Virgen viste de reina este año. El pasado de pastora. “Es que es muy coqueta” responde una peregrina que no se separa de la manigueta trasera. Los caballos abren el cortejo y tras ellos los tamboriles hacen despertar a dos jóvenes que se arrancan por sevillanas, al mismo tiempo que avanzan en su caminar.
La llovizna del 84
Caen pequeñas gotas e inmediatamente Paco Espiosa, uno de los hombres fundadores mira al cielo y recuerda el segundo año de salida. Corría 1984 y Nuestra Señora de los Ángeles, por aquel entonces, finalizaba su recorrrido donde hoy se celebra la velá, frente a la Cruz Blanca. La tromba que cayó aquel día hizo que las aguas llegaran a las rodillas de los romeros. La Virgen tuvo que ser puesta a cubierto en un trailer.
Actualmente la llegada es en la Ermita de la Alegría pero se empezó en la antigua zona de Cienpinos, lo que conocemos actualmente como ‘Olivar de Quintos’.
Un centenar de personas se congrega en la segunda parada: La Cruz Blanca. Este lugar tiene gran simbología, pues aquí yacieron muchas personas, además de ser vestigio del pasado medieval y musulmán de la zona. “Oramos por las familias mediante la consagración, viviendo el presente” comenta el párroco. Antes hace hincapié en un dato curioso. El barrio es la zona de mayor tasa de natalidad europea.
El rondeño Antonio Gandolfo, máximo benefactor de la congregación clama los cánticos que el coro de mujeres canta. Los vivas, y los vítores a la Virgen se entremezclan con la flauta del tamborilero. El encuentro es muy emotivo, “cada día esperando que llegue este momento” solloza una mujer embargada por la emoción.
Alhajas para la Virgen
La Virgen luce saya y vestimenta nueva a la que complementan un rosario de orquídeas, margaritas, claveles y demás adornos florales, todo de la mano del humilde sacerdote de Aznalcóllar, José Ignacio.
En la Hacienda de Quintos, los empleados del ayuntamiento, premiados por su laboriosidad, y dignos merecedores de uno de los tres ángeles que se entregaron ayer en el templo, han instalado unas carpas para los fieles y los seis sacerdotes que presiden la misa. Los otros ángeles han sido para Juan y Mª Luisa, colaboradores parroquiales durante más de quince años y Félix y Anita, sacrificados fieles que no faltan ningún domingo al encuentro con el Señor en la parroquia. En la homilía se insiste en que la esencia del encuentro es la confluencia de personas diferentes. Prueba de ello es la asistencia de saharauis vestidas de romeras, fieles hispanoamericanos, o una pareja de japoneses que no dudan en alabar a la Señora de los Ángeles con sus cantos. Israel Durán y Rafael Bocanegra, capataces de la asociación no se separan su Madre Divina, aunque la enfermedad quiera ser un obstáculo.
Niños de la Cruz Blanca
Los Hermanos de la Cruz Blanca reciben con alegría a la Virgen. Ellos realizan una gran labor con enfermos, discapacitados y con pequeños con necesidades básicas. Lanzan pétalos de flores con caras encendidas de entusiasmo. Manolito, uno de los enfermos, llora insistiendo acompañar a la patrona, tras la ofrenda de su compañero Pedro Luis.
Pasada la una del mediodía, la Madre de Dios, llevada por la mula, llega a la Ermita. El júbilo y la emoción hacen saltar las lágrimas de los fieles que ven como otro año más todo ha salido bien. Es la hora del encuentro y el almuerzo de todos con todos.
La Hacienda de Quintos acoge con los brazos abiertos a fieles de muy diversos orígenes
La Hacienda de Quintos luce sus mejores galas este día. La liturgia eucarística principal de la mañana se celebra en la antigua zona donde se hallaba el Convento de San Clemente y donde los vikingos hicieron parada allá en el siglo X, según nos relata el párroco.
Arriba, la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles que cumple veinticuatro salidas romeras, a falta de un año para sua bodas de plata. Según cuentan los fundadores de la congregación fue descubierta en mal estado en un convento de clasura de la calle Santa Clara de Sevilla.
Nuevos franciscanos velan a los impedidos
Banderas de Portugal y Venezuela que dan testimonio de dos nuevos franciscanos de los Hermanos de la Cruz Blanca que han acudido este año a la cita con la Virgen. Ellos y muchos otros cuidadores velan por la salud y la alegría de los enfermos que aguardan anualmente la llegada de la Madre.
Lágrimas en la llegada a la Ermita de la Alegría
Los fieles que han pasado la noche en el prado de la Ermita y los que han acompañado a la Virgen en el trayecto ven cómo la Virgen hace un alto en el camino para bendecir el almuerzo y poner rumbo al barrio al caer el sol.
Los Padres Escolapios: primer alto en el camino
”Bendita sea tu pureza”. Este es el rezo que se canta a través de la voz de Isabel, la directora del conjunto grupal de romeras, que ataviadas con los trajes típicos y los botos hacen de la parada en Los Escolapios algo singular. Este año la congregación está de enhorabuena pues cumple 450 años.
Alto en la emblémática Cruz Blanca
El espacio es ideal para pedir a la Sagrada Familia por todas aquellos nuevos núcleos familiares que se gestan en la zona de Montequinto. La tasa de natalidad vuelve a ser la más grande de todas las poblaciones europeas. Se consagra la venida de los nuevos hermanos y se recuerda a los difuntos.




























La Hacienda de Quintos acoge con los brazos abiertos a fieles de muy diversos orígenes

