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No todos somos iguales

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En los últimos días ha saltado una noticia en todos los medios de comunicación, ante la cual me he quedado estupefacto: “Los clubes de fútbol profesionales mantienen una deuda con la Agencia Tributaria de 752 millones de euros a fecha 1 de enero de 2012” según los datos facilitados por el Gobierno, en respuesta a una pregunta hecha por IU en el Congreso de los Diputados.
Así de sencillo; esto supone que ningún gobierno desde que se promulgo la ley del deporte para convertir los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas, ha hecho cumplir la ley a estas entidades privadas, como se le hace a cualquier empresa o ciudadano de este país. Esto además de intolerable, es profundamente injusto con los millones de personas que ven cómo pierden su vivienda por no poder pagar su hipoteca y además sufren recortes en servicios tan esenciales como la sanidad y la educación como consecuencia de la crisis que estamos sufriendo.
Los distintos estamentos del estado han sido tremendamente generosos con estos clubs de fútbol. Yo, que soy un apasionado de este deporte desde niño, aficionado del Real Betis para más datos, club que precisamente está en concurso de acreedores por su nefasta política empresarial, entiendo perfectamente que lo consideremos el deporte nacional y que levante pasiones. Pero esto no es justificación para que la Hacienda Pública no exija las mismas garantías a la deuda de los clubes que a efectos fiscales son igual que la de cualquier contribuyente; a menos, que en las esferas del poder político se considere al fútbol “algo más” rentable que una práctica deportiva que genera miles de millones al año para unos cuantos  privilegiados.
Es evidente que en España tenemos la mejor liga del mundo, los mejores jugadores y la mejor selección, todos los títulos conseguidos en las competiciones internacionales en los últimos años así lo demuestra. Pero a pesar de esto, hay preguntas fundamentales que debemos hacer. Tenemos el mejor fútbol del mundo pero ¿a qué precio? Un país como el nuestro, que duplica en tasa de paro la media Europea, con ocho millones de personas viviendo en el umbral de la pobreza, con una tasa de paro juvenil que supera el 46%, que está a la cola de los países desarrollados en I+D+I. Que tiene al estado, comunidades autónomas y ayuntamientos endeudados hasta las cejas ¿se lo puede permitir?
No se trata solamente de la deuda que tienen estas entidades deportivas con Hacienda. Los expertos calculan que la deuda general que arrastran incluyendo lo que deben a la Seguridad Social y a los futbolistas ronda los 4.000 millones de euros. Es absolutamente  impresentable que las autoridades del Estado y la mayoría de los políticos españoles continúen manteniendo este vergonzoso tinglado del fútbol español. A menos, que sigan creyendo en aquella teoría del Imperio Romano de que al pópulo se le contenta con pan y circo.

En los últimos días ha saltado una noticia en todos los medios de comunicación, ante la cual me he quedado estupefacto: “Los clubes de fútbol profesionales mantienen una deuda con la Agencia Tributaria de 752 millones de euros a fecha 1 de enero de 2012” según los datos facilitados por el Gobierno, en respuesta a una pregunta hecha por IU en el Congreso de los Diputados. Así de sencillo; esto supone que ningún gobierno desde que se promulgo la ley del deporte para convertir los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas, ha hecho cumplir la ley a estas entidades privadas, como se le hace a cualquier empresa o ciudadano de este país.

 

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Esto además de intolerable, es profundamente injusto con los millones de personas que ven cómo pierden su vivienda por no poder pagar su hipoteca y además sufren recortes en servicios tan esenciales como la sanidad y la educación como consecuencia de la crisis que estamos sufriendo.Los distintos estamentos del estado han sido tremendamente generosos con estos clubs de fútbol. Yo, que soy un apasionado de este deporte desde niño, aficionado del Real Betis para más datos, club que precisamente está en concurso de acreedores por su nefasta política empresarial, entiendo perfectamente que lo consideremos el deporte nacional y que levante pasiones. Pero esto no es justificación para que la Hacienda Pública no exija las mismas garantías a la deuda de los clubes que a efectos fiscales son igual que la de cualquier contribuyente; a menos, que en las esferas del poder político se considere al fútbol “algo más” rentable que una práctica deportiva que genera miles de millones al año para unos cuantos  privilegiados.

Es evidente que en España tenemos la mejor liga del mundo, los mejores jugadores y la mejor selección, todos los títulos conseguidos en las competiciones internacionales en los últimos años así lo demuestra. Pero a pesar de esto, hay preguntas fundamentales que debemos hacer. Tenemos el mejor fútbol del mundo pero ¿a qué precio? Un país como el nuestro, que duplica en tasa de paro la media Europea, con ocho millones de personas viviendo en el umbral de la pobreza, con una tasa de paro juvenil que supera el 46%, que está a la cola de los países desarrollados en I+D+I. Que tiene al estado, comunidades autónomas y ayuntamientos endeudados hasta las cejas ¿se lo puede permitir? No se trata solamente de la deuda que tienen estas entidades deportivas con Hacienda. Los expertos calculan que la deuda general que arrastran incluyendo lo que deben a la Seguridad Social y a los futbolistas ronda los 4.000 millones de euros. Es absolutamente  impresentable que las autoridades del Estado y la mayoría de los políticos españoles continúen manteniendo este vergonzoso tinglado del fútbol español. A menos, que sigan creyendo en aquella teoría del Imperio Romano de que al pópulo se le contenta con pan y circo.

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