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La noche más larga del año volvió a estar plena de Gran Poder. El Señor de Dos Hermanas realizó estación de penitencia tras dos años sin encontrarse con su pueblo, con sus devotos, que, como cada Madrugá de Viernes Santo volvió a caminar junto a su paso. Ha sido una noche de mucho más público de lo habitual motivado por esas ganas de ver cofradías que ha marcado el discurrir de la Semana Santa desde las jornadas de vísperas y por esas cálidas temperaturas que han protagonizado toda la madrugada.

Puntual a su cita, cuando los relojes marcaban las tres de la madrugada, los nazarenos morados de cola comenzaban a ocupar la calle Real Utrera abriendo paso al nazareno de Manuel Gutiérrez Reyes y Cano, que estrenaba nueva túnica morada. Impresionante la talla del Cristo con la cruz al hombro sobre su paso dorado de estilo barroco, que le da un aspecto mucho más portentoso, a la vez que más cercano, gracias a los entrantes y salientes de su canastilla que permiten acercarlo cada Madrugá a los cientos de devotos que lo contemplan a su paso.

Sobre un monte de claveles rojos y alumbrado por cuatro bellos faroles de plata, el Señor ha vuelto a repartir su bendición entre su gente, que lo esperaba con ganas después de dos años sin salir a su encuentro por las calles de la madrugá nazarena, la noche más larga. Con su caracteristico paso largo ante las órdenes de la portentosa voz de su capataz, que rompe el silencio de la noche, el Cristo del Gran Poder ha completado su estación de penitencia, entrando nuevamente en su capilla con los primeros rayos de sol del Viernes Santo, pero antes ha realizado la carrera oficial a la Parroquia de Santa María Magdalena.

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Ha sido esta una Madrugá de estreno, la de poder ver a la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, junto al discípulo amado, San Juan Evangelista, procesionando por primera vez bajo su palio completamente bordado. Ha sido uno de los grandes estrenos de esta Semana Santa, los bordados exteriores de las bambalinas laterales y trasera del palio, realizados por el taller de Josefa Maya con diseño de Francisco Javier Sánchez de los Reyes. Además de la novedad de los faroles de entrevarales del paso de palio que ha realizado el taller de orfebrería Juan Lozano.

La estampa del palio del Gran Poder completamente bordado no ha dejado indiferente a nadie, acentuando más si cabe la belleza de este paso , elegantemente bordado al estilo de los palios decimonónicos. Reproduce la simbología del mal que se ha de superar y la felicidad eterna mediante la redención de los pecados. Todo ello es representado a través de las hojas de acanto con flores y los tallos más pequeños y delicados de la hojarasca vegetal que inunda el conjunto.

La Virgen procesionaba de luto. En su delantera del paso llevaba vara cruzada en señal de duelo por Antonio Ortega Ramos, consiliario 1º de la actual Junta de Gobierno. Igualmente lució luto con lazo negro en el varal por José García Gutiérrez, Octavio Adame Muñoz y Antonio Berbe Morilla. Su exorno floral de pequeñas rosas blancas ponía el dulce aroma al caminar elegante de la Virgen del Dolor y Traspaso, muy bien llevada por sus costaleros, como hay que portar a la madre de Dios.

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