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«Padre, si quieres, aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» y así ha sido, como reza en en el Evangelio, según San Lucas. Jesús volvió a orar por Dos Hermanas un nuevo Miércoles Santo, en el Getsemaní nazareno, y lo hizo después de dos años sin su encuentro con el Ángel Confortador en la delantera de un paso de estilo barroco.

Tras dos días oscuros y húmedos, en los que la lluvia impidió el normal desarrollo de las procesiones, se presentó una jornada de miércoles espléndida, en la que el público salió al encuentro con el hijo de Dios, cuando Jesús volvió a orar al Huerto de los Olivos. En la calle Aníbal González, o Patomás, como le gusta denominarla a los clásicos del pueblo, no cabía un alfiler. Además, la corporación usó parte de la misma para la formación del cortejo de nazarenos, ya que sólo salían de la casa hermandad aquellos que portaban insignias.

Cuando pasaban 20 minutos de las sietes, los sones de la Agrupación Musical Ntra. Sra. de la Estrella anunciaron, mientras tocaban el Himno Nacional, que el Cristo que tallara Pineda Caldarón ya estaba en la calle. Era la primera salida procesional del Ángel tras su restauración y estrenaba para la ocasión una nueva tónica rosa que es un diseño y confección de Pepe Fernández ‘Sevillanía’ y ha sido donada por un grupo de hermanos.

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Con las marchas La oración del Huerto y ¡Oh, bendita Estrella! el Misterio de la Oración en el Huerto llegaba a la calle Santa María Magdalena, estrenando, además, nuevo itinerario en su camino a la Carrera Oficial. Y es que en esta ocasión no pasó por la calle Mellizas, al no encontrarse la cofradía de La Borriquita, sino que tomó por Botica para buscar por Lope de Vega la calle Canónigo y la Plaza de la Constitución.

La música ha sido protagonista en el procesionar de la Virgen de los Dolores por las calles de Dos Hermanas, ya que, durante su estación de penitencia la Banda de Música de Alcalá interpretó dos nuevas marchas dedicadas a la dolorosa de Oración. Una de ellas, Mi Oración del Huerto, compuesta por Los del Río, y Madre de los Dolores ¡Una Oración!, del compositor nazareno José Miguel López Rueda.

En su candelería, lucía dos cirios votivos con los lemas Todos los ángeles vuelan y Paz en el mundo. El primero haciendo referencia al proyecto social que tiene la hermandad con Aspace y las personas con parálisis cerebral y el segundo como solicitud para parar todas las guerras del mundo. La corporación se ha implicado especialmente en la ayuda y protección de las personas refugiadas de Ucrania en colaboración con el colegio San Hermenegildo.

A la corporación del Miércoles Santo le unen muchos lazos con este centro y, por eso, cada Semana Santa, una representación de la comunidad de Terciarios Capuchinos forma parte de su cortejo, unos monjes que llaman siempre la atención del público que se congrega para ver la cofradía.

Cuando la noche ya cayó por la ciudad, la cofradía afrontó los momentos claves o más destacados de su estación de penitencia. Como ya es tradicional, visitó las capillas de Gran Poder y Vera-Cruz, protagonistas de las próximas jornadas de la Semana Santa, antes de volver por Manuel de Falla y Francesa para buscar su casa hermandad por Rivas y Lope de Vega, ya bien entrada la madrugada del Jueves Santo.

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