Los franciscanos en Dos-Hermanas

A la memoria de José Salguero Sánchez.

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Otro aspecto poco estudiado de la Historia de nuestra ciudad es su vinculación con los franciscanos, que, como veremos (aunque de manera muy sucinta dados los límites de esta publicación), fue extensa a lo largo de los siglos.

La primera referencia que tenemos sobre la presencia franciscana en Dos-Hermanas se remonta a mediados del XVI. En el verano de 1542, dos frailes franciscanos, fray Pedro de la Torre (que más tarde sería obispo de Asunción) y fray Alonso de Cabezuela, llevaron a cabo predicaciones en el entonces lugar de Dos-Hermanas. Predicaciones que dieron como resultado la fundación, dos años más tarde, de la cofradía de la Santa Vera-Cruz en la iglesia (hoy capilla) de Señora Santa Ana.

Ya por esas fechas del siglo XVI, pero sobre todo en la siguiente centuria, era habitual en los testamentos el ordenar ser amortajado con el hábito de San Francisco. Del mismo modo que era muy común el mandar decir misas en conventos y monasterios franciscanos. Pedro de Poza, por ejemplo, en su testamento de 1568 ordenó que se dijeran ciertas misas en el monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles, de la orden franciscana, de Alcalá de Guadaíra.

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Generoso fue Cristóbal Arias de Quirós, alcalde de la Santa Hermandad de esta villa por el estado noble y vecino de ella, que donó en octubre de 1641 al convento casa grande de San Francisco de Sevilla 200 arrobas de vino de la cosecha de su hacienda situada en el término de Dos-Hermanas.

De esas mismas fechas es el convento de San Diego (o de San José) que se fundó en nuestra villa gracias al apoyo económico de don Pedro de Pedrosa. Fueron frailes de la Orden de Frailes Menores del convento sevillano de San Diego los que fundaron el cenobio nazareno que, dicho sea de paso, fue el único creado en Dos-Hermanas hasta finales del siglo XIX. Sobre este convento hemos tenido ocasión de escribir en diversas ocasiones, por lo que no insistiremos más. Sólo recordar que tuvo una vida efímera dado que a la muerte de su esposa, don Pedro de Pedrosa retiró aquel apoyo económico y el convento no disponía de rentas propias.

Por otra parte, en la parroquia de Santa María Magdalena existió un retablo dedicado al «Poverello d’Assisi», construido a finales del siglo XVII (se cita por vez primera en 1697), ignorándose en qué parte del templo se hallaba. Estaba muy vinculado a los Rivas, razón por la cual en él campeaba el escudo de esa familia hidalga, como bien informaría en 1714 el visitador general del arzobispado, Gregorio Luis Zapata y Palafox. Tanta vinculación existía que cuando en 1719-1721 se construye la actual capilla del Sagrario bajo el patrocinio de los Rivas, ésta queda bajo la advocación de San Francisco de Asís, aunque a fines del XVIII fue cambiada por otro santo franciscano, San Francisco de Paula. Por cierto, la imagen que presidía el referido retablo fue colocada a principios del XIX en el retablo mayor neoclásico de la parroquia, perdiéndose irremediablemente durante la quema de la iglesia en julio de 1936.

Asimismo, cabía la posibilidad de ser «Hijos Espirituales» de la orden franciscana. Entre las actas capitulares de 1718 se conserva un documento por el que se recibían como tal a Juan Pérez y Magdalena Pulgar, vecinos de Dos-Hermanas. Emitido por fray Félix José de Ubrique, provincial de los frailes Menores Capuchinos de la provincia de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora «en los reynos de Andaluzía», por ese documento creaba un especial vínculo entre esos personajes y la orden franciscana.

Los vínculos de Dos-Hermanas con los franciscanos continuaron en los siglos siguientes. Así, tras la exclaustración de muchos conventos y monasterios, recalaron en nuestra villa muchos antiguos frailes franciscanos como José Asencio o Manuel García. Este último fue cura de la parroquia entre 1839 y 1848, pero antes había sido fraile del convento de franciscanos descalzos de San Antonio de Padua del Puerto de Santa María. O don Antonio Martín, presbítero secularizado de la orden de San Francisco del Convento de Castilleja del Campo, que residía en Dos-Hermanas en 1845.

Y ya en el siglo XX, debemos mencionar la imagen de San Francisco de Asís que se venera en la capilla de San Sebastián, meritoria obra anónima muy posiblemente del siglo XVII, y la admisión en 1991 de la Hermandad Sacramental de la Santa Vera-Cruz en la Fraternidad Franciscana de la Provincia Bética.

Sirvan estas líneas como base para futuras investigaciones sobre la relación de nuestra ciudad con la orden franciscana. PAZ Y BIEN.

Foto del mes
Curiosa es la fotografía que traemos este mes a esta sección y que muestra una de las clases del Colegio ‘Sagrada Familia’ tomada en los años finales de la década de 1920. La instantánea está tomada en el patio del colegio, viéndose al fondo la fachada posterior del edificio principal (que aún sigue en pie), construido en 1917 por el maestro de obras nazareno Juan López Tristán. Llaman la atención los peinados de las niñas (siguiendo la moda de los ’Locos Años Veinte’) y el escaso número de niños.

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