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El frutero de Montequinto ya está en casa después de recorrer más de 8.000 kilómetros en nueve días para cumplir una misión de ayuda humanitaria con el pueblo ucraniano. Jesús Pérez de Tena venía barruntando que tenía que hacer algo tras el inicio del conflicto bélico de Rusia con Ucraniana. Lo meditó en dos salidas a caminar en apenas unos días, estando dispuesto, incluso, según el mismo cuenta, «a invertir el dinero de las vacaciones con mi familia en este viaje».

Jesús entró en contacto con la Iglesia Ucraniana en Sevilla y se comprometió a llevar un cargamento de material sanitario a la frontera de Ucrania con Polonia, además de traer de vuelta con él a algunas personas refugiadas. Debido a su trabajo, «tanto por mi frutería como por ser jefe de producción y chófer del equipo del bailaor Farruquito, estoy muy acostumbrado a viajar y hacer kilómetros». Por lo que el pasado día 9, en compañía de su cuñado, Sergio Pérez Giráldez, inició este viaje humanitario.

Hasta llegar a Ucrania, Jesús y Sergio tuvieron que atravesar cinco países. Además de España, pasaron por Francia, Alemania, República Checa y Polonia. Allí llegaron el día 12, donde contaban, nos cuenta Jesús, » con el apoyo de una intérprete, una mujer polaca, casada con un español, que vivía en Cracovia».

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Al día siguiente, recuerda, «la misión era dejar el material sanitario en una zona neutral, entre Polonia y Ucrania, pero gracias a la colaboración de una chica ucraniana, que nos hizo de enlace, logramos entrar en el país». Fue allí donde estos dos cuñados vivieron los momentos más impactantes, cuando vieron, comenta este frutero de Montequinto, «la cola de mujeres y niñas intentando salir del país, en una imagen que recordaba a la Segunda Guerra Mundial«.

Recogida de personas refugiadas

Una vez cumplida con la entrega de material humanitario, Jesús y Sergio comienzan a localizar a personas refugiadas que poder traer a España, lo que supuso que tuvieran que recorrer 1.500 kilómetros más de los previstos. Se sumaron a esta expedición de vuelta de tres días y 4.000 kilómetros, «dos mujeres mayores de más de 70 años y un perro, una madre y dos niñas y una chica de 17 años». Todas ellas, apunta Jesís, «personas que tenían contactos en territorio español, ya que las madres y las dos menores se quedaron en Castellón, mientras que el resto llegaron con nosotros a Montequinto, el viernes, día 18, para viajar a Huelva».

Para Jesús Pérez de Tena, lo más gratificante ha sido «poder ayudar a personas que lo necesitan», además de ver la reacción que ha tenido esta aventura humanitaria en su entorno, ya que no han parado de recibir donaciones con las que sufragar este viaje, sin que el frutero de Montequinto tuviese que invertir los ahorros de sus vacaciones. Cómo él mismo publicaba en sus redes sociales: «volvemos orgullosos,felices y muy cansados, pero sobre todo muy emocionados de haber ayudado al pueblo ucraniano«.

Una expedición retransmitida en redes sociales
Además de la repercusión que ha tenido en los medios de comunicación, tanto nacionales como internaciones, Jesús Pérez de Tena fue retransmitiendo el día a día del viaje en sus perfiles en redes sociales. Su sentido del humor ha estado siempre muy presente, sobre todo a la vuelta, para animar en todo momento a las personas ucranianas que le acompañaban. Además de sacar partido a tantas horas de viaje intentando aprender ucraniano.

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