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El Siglo XIX y los párrocos de Sta. Mª Magdalena

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Tras el parón estival, retomamos Memoria DH con la nómina de párrocos de la iglesia de Santa María Magdalena con los curas de la primera mitad del siglo XIX, el primero de los cuales tuvo una importancia capital en la Dos-Hermanas de aquellos años.

28 Alonso Joaquín de Rivas. Cura propio de la iglesia de Santa María Magdalena [1789-1848]

A don Juan Vázquez Soriano le sucedió un sacerdote hijo de este pueblo, algo que no ocurría desde que en 1625 accediera al curato nazareno el bachiller don Juan de Pozas.

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Don Alonso Joaquín de Rivas nació en Dos-Hermanas en 1760 y era hijo de Alonso Miguel Pérez de Rivas (†1805) y de Ana María Bando (†1808), naturales también de esta villa.

Tuvo tres hermanos (Andrés Pérez de Rivas, Ana de Rivas y Juan Pérez de Rivas). Siendo muy joven inició la carrera eclesiástica en la ciudad de Sevilla, estudiando Teología y Moral.

En 1788, aparece ya en la parroquia nazarena con el cargo de «cura teniente», ayudando al párroco don Juan Vázquez Soriano en las tareas cotidianas, dada la mala salud de este.

Y solo un año más tarde, en 1789, le sucedió como párroco, estando al frente de la iglesia de Santa María Magdalena casi sesenta años (es, hasta la fecha, el párroco que más tiempo ha estado rigiendo la parroquia nazarena).

Durante su curato se construiría el actual templo parroquial neoclásico. Por el hecho de haber nacido en Dos-Hermanas y también por su carácter y buena conducta, se ganó el respeto y cariño de la mayoría de los vecinos de la villa.

Existen numerosos testimonios que hablan del carácter de este sacerdote. Así, el visitador de 1789 apuntó que Rivas era «de mediana instrucción, de genio dócil y atento a sus obligaciones». El de 1804 decía que estaba «muy bien conceptuado en el pueblo por las buenas qualidades que en él se notan».

Otro visitador del Arzobispado apuntó en mayo de 1817 que era «cura de buena intención, conducta arreglada, medianamente laborioso, delicado de salud y muy querido en el pueblo, de quien es hijo».

Sin embargo, en 1809, durante el pleito que mantuvo con la hermandad de Oración en el Huerto, se le acusó de dividir al pueblo en facciones contrarias.

Por otra parte, tras el estallido de la Guerra de la Independencia en 1808, se vio forzado por las circunstancias a jurar fidelidad primero a José I Bonaparte (1810) y más tarde, en 1812, a la Constitución de Cádiz.

En otro orden de cosas, fue amigo personal de la célebre escritora Cecilia Böhl de Faber (1796-1877), más conocida por el sobrenombre de Fernán Caballero, con la que compartió largas horas de tertulia.

Otorgó testamento hasta en tres ocasiones (1824, 1828 y 1836), todas ellas ante Francisco Muñoz y Bocardo, escribano público de la villa. Finalmente, falleció en su domicilio de la calle de la Marea el día 7 de diciembre de 1848, a causa de una gastrocelitis. Su cuerpo recibió sepultura en el cementerio de la parroquia.

29 José María Asencio Hernández. Cura de la iglesia de Santa María Magdalena [1848-1854]

El que es el segundo de los párrocos del siglo XIX, después del largo mandato de Alonso Joaquín de Rivas de casi sesenta años de duración, nació en la ciudad de Sevilla en 1776. Hijo de los sevillanos Dionisio Asencio y Teresa Hernández, fue bautizado en la iglesia de San Vicente Mártir de la capital hispalense.

Siendo joven, ingresó en la Orden de San Francisco, pero tras las leyes desamortizadoras de Mendizábal (1836-1837) quedó exclaustrado, recalando a principios de 1841 en Dos-Hermanas. Aquí en nuestra villa vivió con su hermana Antonia Asencio (1787-1857), de estado soltera. Tenía otra hermana, llamada Micaela Asencio, casada con Juan de Medina y residente en Sevilla. En 1848 fallece don Alonso Joaquín de Rivas y don José María Asencio le sustituye como párroco de Santa María Magdalena.

Durante su mandato, que no fue demasiado extenso, se introdujo el papel sellado en los registros sacramentales (ocurrió en 1852), en cumplimiento de lo tratado en el Concordato firmado entre el Estado y la Santa Sede en 1851.

Otorgó testamento el 14 de enero de 1844 ante el escribano público Francisco Muñoz y Bocardo. Falleció en Dos-Hermanas el 10 de septiembre de 1854, recibiendo sepultura en el cementerio de la parroquia.

Foto del mes

Inauguramos otra temporada de esta sección mensual con esta fotografía que muestra las naves del almacén de aceitunas fundado en 1874 por don José María Ybarra y Gutiérrez de Caviades, primer conde de Ybarra junto a las vías del ferrocarril de Sevilla a Cádiz, frente a la estación. Dado que en ese lugar había existido un arsenal donde se almacenaba la pólvora que iba a ser utilizada para la extracción de la piedra destinada a la construcción de la mencionada línea férrea, pronto el almacén fue conocido como «del Arsenal».
Era el primer almacén abierto por un personaje que no residía en Dos-Hermanas. Constaba, como puede verse en la instantánea, de un sencillo edificio de seis naves, construido básicamente en madera. Asimismo, en este almacén se trataban principalmente las aceitunas procedentes de las fincas que la familia Ybarra tenía en el término municipal nazareno, que eran gordales y manzanillas de una excelente calidad. Entre los bocoyes aparece una pequeña garita de madera, que ya existía antes de construirse el almacén, perteneciendo, pues, al antiguo arsenal. Por cierto, que la denominación de este almacén de aceitunas ha perdurado hasta nuestros días en el nomenclátor de Dos-Hermanas.

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