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La Hermandad del Rocío de Dos Hermanas finalizó el pasado domingo los cultos a su Titular en un año de nuevo marcado por la ausencia de romería en Pentecostés. Por ello, la hermandad quiso trasladar la esencia del camino al altar de Santa Mª Magdalena.

El altar estuvo presidido por la carreta del Simpecado con el exorno floral típico que se utiliza para la Romería del Rocío, con el característico color amarillo de esta hermandad para reflejar esa esencia del camino. Al fondo de la carreta se encontraba una pintura que evoca el cielo de la marisma, presidida por el Espíritu Santo y querubines.

La distribución de los elementos ornamentales recordaba a los altares de la década de los 50, coronado por lámparas de araña de cristal y la carreta estuvo escoltada por ramas de eucalipto.

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Los actos llegaron a su fin con la celebración de la Función Principal el domingo, tras el solemne Triduo. En este año no tuvo lugar el acto del traslado del Simpecado ni el Pregón del Rocío, pero sí se fundió un cirio por los donantes de órganos.

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