Por la abolición de la prostitución

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De nuevo el movimiento asociativo de mujeres de Dos Hermanas, junto a la Delegación de Igualdad del Ayuntamiento de Dos Hermanas,  nos volvemos a concentrar ante un nuevo ”martes violeta” para seguir reclamando mayores cuotas de igualdad y denunciar las situaciones de discriminación y violencia hacia las mujeres y niñas.

Hoy, desde la Asociación de Mujeres feministas Hypatia, queremos poner el foco en una de las violencias más atroces y destructivas hacia las mujeres, pero de las más toleradas por nuestra sociedad, la prostitución. Las grandes “olvidadas” durante la pandemia.

Denunciamos que España lidera uno de los datos más vergonzosos de nuestra sociedad, ser el país europeo con mayor demanda de sexo pagado y el tercero a nivel mundial. Según Naciones Unidas, el 39% de los españoles ha pagado por mantener relaciones sexuales. También es uno de los principales destinos de tráfico de mujeres del mundo.

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El pasado 23 de Septiembre se conmemoraba el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas. Por ello, queremos aprovechar esta ocasión para dejar claro que cuando hablamos de trata también hablamos de prostitución, pues sabemos que “sin prostitución no hay trata”… y “el proxeneta también lo sabe”, de hecho es un lucrativo negocio que en España mueve unos cinco millones de euros al día. Según datos oficiales, el 80% de la trata mundial se realiza con fines de explotación sexual y de ese porcentaje, más del 90% de las víctimas con mujeres y niñas.

Sin duda, la prostitución no es el trabajo más antiguo del mundo sino una de las formas de esclavitud más antigua. Estamos ante la esclavitud del SXXI, una violación de los derechos humanos, sin duda, incompatible con la igualdad.

Estamos hartas de escuchar eufemismos como “trabajo sexual”, “clientes”, “empresarios del sexo”, “proveedores de servicio” o “asistencia sexual”, palabras que se utilizan para blanquear y normalizar unas prácticas deshumanizadoras. Hablemos claro: son prostituidores, esclavistas, violadores con billetes y puteros. Debemos integrar en nuestro pensamiento que el cuerpo de una mujer nunca, en ningún caso, puede ser mercancía.

Hay unas 50.000 mujeres prostituidas en España, y argumentar que las esclavizadas son minoría y que la mayoría lo ejerce por voluntad propia, es ser cómplices de los puteros y proxenetas, y cómplices también de las pésimas condiciones por las que tantas mujeres se ven abocadas a la prostitución: pobreza, violaciones sistematizadas o abusos sexuales, chantajes y amenazas de todo tipo. Por lo tanto, no podemos hablar de libre elección, hablamos de supervivencia.

Igualmente hay que recordar algo, y es que se trata de una violencia estructural y que para nosotras, las mujeres, hablar de libre elección es un mito en nuestra sociedad patriarcal.

La esclavitud no puede ser un debate, por ello, queremos recordar a aquellos partidos políticos que, aun sabiendo la verdad, quieren regular estas prácticas de esclavitud hacia las mujeres, que los derechos humanos no se negocian, y que su regulación supondría una piedra en el camino para el avance hacia una sociedad más justa y equitativa, por ello reclamamos una ley integral por la abolición de la prostitución.No se trata de abrir las puertas de los prostíbulos para continuar impasibles ante la explotación, la violencia, la mercantilización de los cuerpos de mujeres y niñas… Se trata de cerrarlas para siempre, de abolir esta práctica inmoral que somete al 98% de las mujeres en situación de prostitución, y de ofrecerles una atención integral, que procure recursos alternativos reales de atención y apoyo. 

A quienes pretenden su regulación, queremos insistirles en que no se dejen llevar por nuevas corrientes y movimientos altamente misóginos, incluso con discursos muy modernos y, a veces enmascarados en planteamientos que pretenden ser feministas, nada más lejos de la realidady cedan la palabra a quienes, en su día a día, son víctimas de estas prácticas aberrantes. Queremos insistirles en que cedan la palabra a esas miles de mujeres a las que se priva del poder sobre su propio cuerpo, sobre su propia dignidad, para que puedan escuchar de primera mano que no lo hacen porque les gusta, sino porque forman parte de un sistema que las amenaza, les hace chantaje, les promete falsos sueños; para que escuchen cómo el feminismo dice a viva voz que las mujeres no podemos ser objetos para el ocio masculino, no somos objetos en alquiler ni en venta. Bajo ningún concepto.

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