De confeccionar trajes de flamenca a mascarillas étnicas

Ana María Salguero Reina ya ha confeccionado más de 400 mascarillas con telas africanas para el personal farmacéutico.

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Desde que se decretó el Estado de Alarma por el Coronavirus, Ana María Salguero Reina pasó de confeccionar trajes de flamenca a mascarillas étnicas con las que ayudar, sobre todo, a las personas responsables de atender a la población en las farmacias.

A sus 49 años y enferma de fibromialgia, Ana María, «ante la necesidad y falta de mascarillas, decido ponerme a hacerlas y se lo comento a mi psicóloga y mi doctora de cabecera, quienes me animan a hacerlo». Ya que, nos explica esta vecina de la barriada de Ibarburu, «nunca he hecho en mi vida un trabajo tan satisfactorio y estoy muy contenta de poder ayudar a los demás con él».

De confeccionar trajes a mascarillas

Por lo que pasó de confeccionar trajes de flamenca a estas mascarillas étnicas que tienen una explicación, ya que Ana María le confecciona la ropa a su nuera, Katia Simone Figueiredo Gomes, cubana con raíces africanas. Por lo que «tenía en casa tres baúles con telas africanas», todas ellas, «telas de algodón puro, que son muy buenas para fabricar estas mascarillas, ya que se pueden lavar sin que pase nada».

Estas mascarillas étnicas, de las que ya ha confeccionado más de 400, se han repartido entre los farmacéuticos y farmacéuticas, aunque también ha hecho otras blancas para médicos y lisas para personas mayores. Y es que Ana María se puede pasar el día entero en su máquina de coser y «sólo paro para comer».

Ya que, «aunque tengo más dolores, debido a la fibromialgia, por estar cosiendo, pero me siento muy positiva». Además de que «soy muy cabezona y, aunque duela, me motivo a seguir haciéndolo». Por lo que Ana María sigue en su domicilio de Ibarburu con esta labor solidaria, pasando de confeccionar trajes de flamenca a mascarillas étnicas para las farmacias.

Manteca de karité para profesionales

Y es que Katia Simone Figueiredo Gomes, su nuera, mantiene mucho contacto con las farmacias a través de su trabajo, la comercialización de la tradicional crema de Manteca de Karité africana para pieles. Una iniciativa que le valió un reconocimiento en el último Concurso de Proyectos Empresariales Ciudad de Dos Hermanas.

Pues, además de estas mascarillas, Katia está repartiendo entre el personal farmacéutico y sanitario muestras de África Ouro Karité. Ya que, explica su impulsora, «a muchos profesionales se les está deteriorando las manos, por el uso continuado de guantes y geles, además del rostro por los Equipos de Protección Individual».  Para hacer frente a esta situación, ya se han enviado unas 2.000 unidades de estas mini tallas de la Manteca de Karité africana para ayudar a estos colectivos.

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