¿Era Jesús un curandero?

Marcos 1, 29-39

0
131

HE CONOCIDO A personas que ante situaciones difíciles de su vida o ante la enfermedad han ido a ver a curanderos y sabios. Ninguno que yo recuerde me ha dicho que se produjera una curación sorprendente; las personas no dejamos nunca una cierta inclinación mágica, y la realidad tiene fuerzas que no podremos nunca entender del todo. También la casualidad y la sugestión psicológica juegan a favor de las supersticiones.
Un peligro más extendido es acudir a devociones diversas con la misma actitud que se puede ir al curandero de turno. Si la actitud con que se reza a San Judas Tadeo, Santa Ángela de la Cruz, la Virgen en sus diversas advocaciones o a alguna de las imágenes de Jesucristo es la misma que quien va a un curandero se manifiesta una fe que necesita profundidad.

Jesucristo hizo muchas curaciones como signo de la bondad y la misericordia que Dios tiene con sus hijos. Y las sigue haciendo. Pero nuestra actitud creyente debe ser distinta de quien va al curandero.

Al curandero lo juzgamos según los resultados de sus rituales mágicos. El creyente reconoce, se realice o no lo que ha pedido, que la última palabra de Dios es siempre su amor para con nosotros, y que no siempre sabemos lo que más nos conviene. Al curandero vamos, le pagamos, esperamos que nos resuelva el problema y, después, si te vi no me acuerdo. El creyente vive su oración de petición por el problema que tiene en el seno de una experiencia de fe que le hace vivir y proclamar la bondad de Dios, e incluso en medio del dolor se pone humildemente al servicio de su Reino. Jesús no es alguien que cura, es la fuente de la salud y de la vida abierta a la bondad infinita de Dios.

- Publicidad -
- Publicidad -

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí