A la opinión pública

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Quiero decirle, que no hace mucho escuché en televisión, no recuerdo la cadena ni el locutor que informaba, que cualquier punto de luz, aunque sea insignificante; (el mismo piloto rojo, que al apagar la televisión con el mando, encendido queda), su consumo, al cabo de un año tiene un coste considerable.
A la vez que le agradezco a este hombre su atención, le digo; que teniendo a su alcance los medios para divulgar advertencias y agravios; si no ha visto la nueva modalidad de los contadores de luz; el chispeo luminoso que emiten cuando hay consumo en la vivienda. Por la noche algunos parecen la intermitencia de los bomberos. Si un pilotito gasta, que me dicen de estas luciérnagas.

Esto del chispazo no será un negocio adicional para las suministradoras. Un grano no hace el granero, pero ayuda al compañero.

El importe de este consumo, que se origina en beneficio de las eléctricas, por tener a su alcance el control de la lectura. ¿Lo pagará la compañía o el bolsillo de los abonados?

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Por haber levantado alarma la subida de la luz, el gobierno, para consuelo de los afligidos aminoró la gestión; gestión poco longeva, porque en los próximos meses escalonadamente prevalecerá él propósito, hasta alcanzar el acuerdo deseado.

Estos acuerdos son favorables para las dos partes, las compañías incrementan los beneficios; y los gobernantes de turno, de vario pinto color y pelaje, imitando a sus antecesores ceden a cambio de afianzar un hueco, para cuando termine su mandato tener un cobijo.

Otra dificultad relacionada con el tema. Las personas que viven en casas individuales, o tienen una segunda vivienda que ocupan temporalmente. Porque, tienen que tener un chivato en la puerta; es decir el luminoso del contador, diciendo a los amigos de lo ajeno cuando este no foguea, que en la vivienda no hay nadie dentro.

A los poderosos de turno decirles, que en los años cuarenta del pasado siglo XX, en la pos guerra, había miseria y casas sin luz eléctrica, tenían que alumbrase con un candil. En el siglo XXI, con tanto estudio y talento, ¿de que contienda hemos salido para que mucha gente viva en la indigencia, sin casa, sin candil y sin comida? Si son personas y tienen conciencia, olviden la cultura del pelotazo y acudan a socorrer las maldades.

Sin tener en cuenta, jerarquía, color político ni sexo. Maniatados, con la cara medio tapada, conducidos por la policía recorren los juzgados. Y en la cárcel, que a diario entran y salen como en un un supermercado.

Entre ellos se dirán. “Los euros son míos, no me los quitaran”; esto es una fea racha, que hay que pasar mientras autorizan el indulto y anulan la sentencia.

“Como la gripe, en todas partes se encuentra la culpa de tantos males”.

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