El mundo rosa de los vikingos

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    suecaEl grado de interés hacia los famosos en España es de un nivel alto. No hay ni una semana que pase que la nietísima de Franco, la Obregón, la Pantoja o los hijos de la duquesa de Alba, por citar algunos ejemplos, son sacados en la pequeña pantalla. 

    Si de verdad queremos empaparnos de chismes acerca de los famosos, el mejor día de la semana es el viernes. Conecta alrededor de la hora del almuerzo con el “Corazón” de Anne Igartiburu, cómete el postre con el “Aquí hay tomate”, seguido de “A tu lado” en la misma cadena, para volver a enchufar por la noche con “Dónde estás corazón” que se emite hasta las tantas de la madrugada del día siguiente para empacharte de cotilleo.
    Cotilleos ‘a go-go’ y en directo para adentrarse en el divino mundo de los famosos y en su particular país de las maravillas. Creo que tiene el enganche de una telenovela venezolana o incluso más porque se trata de personajes reales con sus verdaderos y sufridos cuernos, delitos o enfermedades. Y tengo que confesar que yo también me intereso de vez en cuando por el mundillo rosa.
    Desde que llegué a Suecia me di cuenta de que el tiempo de emisión en la tele y el papel gastado en las revistas rosas es mucho menor. Algunos de los suecos famosos más perseguidos, no sé si por orden de acoso, son la Familia Real (sobre todo la heredera, la princesa Victoria), Carola (cantante más famosa del país que ganó Eurovisión) y Viktoria Silversted (fue Miss Suecia y chica Playboy, en la imagen).
    Ignoro de dónde viene esta exagerada idolatría hacia los famosos, pero la verdad es que me gustaría saberlo. Una posible explicación que hace que en nuestro país haya más culto a este tema es el hecho de que hace alrededor de 30 años que en España se implantó una democracia. La acentuada diferencia durante un largo tiempo ha podido fomentar un contraste más grande entre señorito y campesino, rico y pobre, conocido y no conocido, famoso y no famoso.  
    Suecia es un país con largísima tradición socio-democrática, que ha pujado desde hace mucho más tiempo por igualdad social, racial, sexual y económica entre otros. Con tanta equidad, hay menos desigualdad social y quizás eso haya traído inconscientemente también menos interés hacia lo que tienen o hacen otros. Es una posible explicación.
    Hasta la semana que viene corazones. 

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